Parece curioso, aunque no lo creáis, que siempre tengo temas de los que escribir, pero siempre se me queda en blanco la mente cuando me pongo al teclado. Voy a tener que empezar a tomar notas para el blog en la Moleskine, a este paso…
Temas personales a parte (wait, what?), ya ha salido el maldito Super Smash Bros. Brawl (de hecho, hace casi una semana :)). Trayazo (un saludo si me lees), fiel proveedor de ocio electrónico de esta casa, se trajo una copia nuevecita para un servidor el sábado pasado en el que reunimos 11 frikis para cenar en la casa de la playa.
Mi mujer metió la LCD de 28″ del comedor en el coche, junto a la Wii y la XBOX360 (sorry, PS3) y montamos un chiringo de puta madre. Resultado: éxito arrollador all-nite long.
¿Qué quiero decir con esto? Poco que no sepáis: sigue siendo el mejor juego multijugador que me echado a la cara en años. Y eso no ha cambiado desde que lo encontré, de pura casualidad, en una tienda de juguetes, en su versión para Nintendo 64 (y ya hará unos años…).
No hay mucho que decir sobre un juego tan hypeado como este, pero sí haré una breve aproximación personal sobre el mismo. Para empezar, la intro (wait, are you from the past?) es, simplemente, inspiradora. Ya te pone las pilas nada más poner el disco en la consola. Los menús, las opciones… sigue siendo tan clásico que no parece que hayan pasado los años. Aunque, lógicamente, la cosa ha cambiado muchísimo desde que vio la luz el primer Super Smash Bros. que comentaba antes.
Las opciones multijugador nada más meter el juego son, como manda la tradición, más bien escasas. No hay casi personajes (casi, I mean, una veintena) disponibles, ni pantallas (otra veintena, al menos, pero bueno…), pero he visto como sorpresa como una opción escondida antes (selección de objetos en combate) es ahora un default. Grandiosa noticia.
Lo pasé jodido las primeras partidas por que mi personaje es oculto por defecto. Sí, el grandioso y todopoderoso Ness. En su lugar hay un gilipollas sustituto llamado Lukas, que si fa no fa es lo mismo… pero más flojucho. No me gustó. Suerte que al cabo de varias partidas con los amigos apareció Ness y se resolvió el problema (aún no sé exactamente a cuento de qué apareció, pero en fin…)
Lo que vengo a decir -que empiezo a enrollarme- es que tal configuración tan sencilla y simple a primera vista se convirtió en una masacre todos-contra-todos (nos íbamos pasando el mando) que deribó en un todos-contra-basda en cuanto aprendí a manejar el maldito jodido wiimando. Me consiguieron ganar dos veces en toda la noche (lo que hace el vicio supremo a los Smashes anteriores…)
La bomba, vamos. Caos absoluto. Personajes volando de la pantalla en todo momento, sin saber por qué, quién ni dónde. Despiporre. Situaciones absurdas. No había reído tanto en años, ni me lo había pasado tan bien.
En fin, un saludo a todos los frikis que aparecieron por allí aquella noche… y un basda-recommended como una casa para todos los que tengan una Wii. En serio, no es broma: es uno de los mejores juegos de Wii -con permiso de Super Mario Galaxy- y sigue siendo una de las mejores sagas de la historia de los videojuegos. Con dos cojones.

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