Tengo una amiga que pasa una temporada en Bolivia.
Esto en sí mismo no es nada especial, de hecho no tiene nada de especial esta historia. Bueno, sí, que es una amiga mía muy cercana.
Tengo que confesar que nunca he acabado de leer ninguno de sus mails. No puedo. Sencillamente, no puedo. Una cosa es saber que un país va mal. Otra es que te lo cuenten de primera mano, con todo lujo de detalles.
Lo paso mal, por que me preocupa ella, lo que le pueda pasar perdida por esos mundos de diox. Pero sé que hace algo grandioso por los demás, ayuda a los niños que no tienen nada más para vivir que la calle, da un poco de alegría a esa gente.
A veces me pregunto qué extraño fenómeno provoca que unos nazcamos aquí y otros allí. A veces me pregunto por qué los que estamos aquí hacemos muy poco por los demás.
A veces me pregunto si llegará el día en que mi amiga podrá volver de Bolivia en paz, con la sensación de que su trabajo ha terminado.
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