¡Sí, amigos! ¡Han vuelto! Las historias del SAT vuelven para que podáis comprobar de nuevo que la realidad supera con creces a la ficción.
La historia que os traigo hoy es muy reciente, sucedió tal como que ayer mismo. Aquí un servidor y uno de sus compañeros se fueron al puerto marítimo de Cala Bona (una de las múltiples Calas de Mallorca, en el término municipal de Manacor) a revisar unas cámaras de seguridad que habían petado por un rayo hace unas semanas (somos así de rápidos).
El caso es que la protagonista no fue, ni mucho menos, la susodicha cámara, que está definitivamente RIP y va a ser jodido reemplazarla (está a 5 metros de altura, en un poste, sin otro medio de acceso que una grúa). La protagonista fue una de esas barreras automáticas para coches que se suelen poner en las entradas y salidas de los aparcamientos privados.
Pues bien, la maldita barrera no subía, ni bajaba, ni hacía ná de ná. Empezamos por comprobar que le llegaba corriente, que efectivamente le llegaba. El sistema de control (una especie de mini-ordenador muy reducido y muy especializado) estaba bien, así que descartamos el Efecto Pollo al Ast (que suele producirse precisamente por rayos y, más frecuentemente, por gentileza de Gesa/Endesa).
Comprobado este primer punto, nos dirijimos a la placa de control en el interior de la propia barrera, y procedemos a puentear con un cable el circuito que acciona la relé del motor. Sentimos la relé y todo parece funcionar… exceptuando que el motor suda de nosotros. Comprobamos los fusibles y siguen bien. Comprobamos que la relé pasa tensión al motor y sí, le pasa.
Conclusión, tras hora y media de comprobaciones: motor al ast. Para no dejar encerrados a los coches en el aparcamiento, procedemos a desbloquear manualmente el mecanismo y dejar la barrera abierta. Nos cuesta un cojón y medio abrir el mecanismo, pero finalmente lo conseguimos y dejamos la barrera levantada.
Llamamos al servicio técnico del motor y quedamos en que vendrán lo más pronto posible. Momento en que el empleado del puerto nos pide que activemos, ya que estamos allí, le hagamos tres tarjetas nuevas para acceder al aparcamiento (las barreras famosas se accionan mediante unas tarjetas RFID). Las hacemos y nos disponemos a probarlas.
Nos dirijimos al lector de entrada y comprobamos que las tres tarjetas funcionan (el lector emite un pitido al leer correctamente una tarjeta). Hacemos lo propio con el lector de la barrera jodida y comprobamos que también hace el pitido. Nos damos media vuelta para ir a recojer nuestras cosas, y de repente oímos… CLONK.
Me paro en seco. Mi compañero no se da cuenta y sigue caminando.
YO: Errr… Oye, tio, has oído eso?
Se gira y me mira con cara de gilipollas. Yo señalo a la barrera.
ÉL: Qué?
YO: Eso -señalando nuevamente la barrera.
ÉL: El qué? no veo nada.
YO: MIRA LA BARRERA
Efectivamente. Dos horas haciendo el imbécil para ver que pasa con la barrera, y va y la mamona se baja por las buenas. Volvemos a acercarnos al lector de tarjetas y pasamos una de las que llevamos encima. Adivinad: se abre bien, se cierra bien.
Barreras encantadas… así da gusto hacer reparaciones.
NOTA:
A diferencia del anterior SAT que era única y exclusivamente sobre informática, en este hacemos \”un poco de todo\”. En mi nuevo puesto de trabajo me encargo de gestionar el software de un navegador GPS que tenemos, gestionar hostings, dominios y cuentas de correo y administrar servidores bajo Linux. Aunque, como siempre, sigo siendo el Pito del Sereno™
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