El rey del puto mundo

Sin categoría Escribir un comentario

Si hay algo que la vida enseña, es que aquí no hay nada fácil. Ni siquiera sencillo.

Desde que nací, recuerdo haber tenido bastantes delirios de grandeza. Grandeza inocente, de crío pequeño. Todos de pequeños queremos ser los reyes del mundo. De este puto mundo.

Creces, y ves que el mundo se hizo demasiado grande para tí. Es como una enorme camiseta XXXXL para un niño de tu edad. Se dobla por encima de tus pies, el cuello a duras penas se sostiene en tus pequeños hombros, y eres totalmente incapaz de mover las manos sin enredarte en la camiseta y moverlas aún menos.

Creces, y crees que la camiseta ya no te viene tan grande. Es la historia de una vida: los adolescentes quieren comerse, literalmente, el mundo. Nada ni nadie es rival -y quizás tengan razón, los pobres- para un cuerpo tan lleno de energía y de ganas de vivir.

Y de golpe, un buen día, comprendes que sí, que estas historias están de puta madre para enseñar vida a los chavales, que sí, que son la historia de tu vida, que joder que razón tiene el autor. Pero mierda, sólo asentimos como si la cosa no fuese con nosotros, con una sonrisa de “joder, a mi no me ha tocado, que suerte”. Mierda, ¿es que nadie lo ve?

Desde el día en que comprendí que no hay ningún dios ahí arriba, que sólo tenemos nuestras manos, nuestro cerebro y poca cosa más. Somos simples animales asustadizos en un mundo que a duras penas empezamos a comprender. Pero somos cabezotas, nos empeñamos en que nosotros podemos hacerlo.

No sé los demás, pero yo no. Quiero, quiero, lo intento, joder si lo intento. Pero no. Esa misteriosa fuerza que yo a mí mismo me digo que tengo no aparece por ningún sitio. Esa habilidad para solucionar cualquier cosa que me repito mil y una veces que tengo no está, no existe, o no quiere salir.

Y si no puedo hacer nada de extraordinario, si no tengo nada que me diferencie de la millonada de personas que pueblan este mundo, entonces, qué mierda hago yo aquí, joder?

Qué cojones hago yo aquí, si no puedo tener ningún poder, ninguna habilidad ni nada extraordinario para estar con los mios, para estar junto a ella, para ayudar a quienes quiero, para ser, no sé. Más humano, quizá. O más dios. Ser mi dios, quizá. El rey del puto mundo.

3 respuestas a “El rey del puto mundo”

  1. Tannhauser Says:

    Uyy… alguien tiene un mal día. Espero que no sea debido a nada serio. Estas dudas existenciales las tenemos todos, eso está claro. A veces da la sensación de que nosotroso como individuos no somos nada, no tenemos relevancia ninguna. Pero no es así. De golpe descubres que alguien lee lo que escribes y que puedes influir en su pensamiento, y todo cambia. Por mi parte, yo sí creo que hay un Dios por ahí arriba (de hecho, lo espero), y aunque tal vez sea una mera ilusión, la mera posibilidad de su existencia tranquiliza… En fin, nos estamos poniendo demasiado filosóficos para ser el día del estreno del Episodio 3. ¡¡Que la fuerza te acompañe!! Yo estaré esta tarde en el estreno, como siempre. No me he perdido uno gordo en 5 años :-)

  2. Basda Says:

    Nada, que de vez en cuando me emociono demasiado con los posts.

    Será la primavera.

  3. kath Says:

    Joder cariño, ¿nos habíamos peleado este día? Me has emocionado mucho muchísimo, me has puesto la piel de gallina. Esto no se hace sin avisar, joder. Para mi si que eres un rey, un gran rey que gobierna mi pobre corazón, que te quiere mucho muchísimo.

Dejar un comentario

WP Theme & Icons by N.Design Studio
Entries RSS Comments RSS Acceder